martes, 16 de agosto de 2011

Un viaje de mil millas empieza con el primer paso


…pues un viaje de 9.000 km empieza con un paseo en coche y termina con un vuelo de 11 horas. Ya estoy en los estados juntitos, más sana que salva pero al menos ya estoy aquí.

Mi viaje que duró un día completo, comenzó con un viaje en coche, la parte más fácil. Salimos de Ourense sobre las 9 de la noche y llegamos a Madrid sobre las 2 de la mañana. Tengo que decir que a esas horas el aeropuerto se parece más a un escenario postapocalíptico que a un centro de comunicaciones de una gran ciudad, todo ese silencio, todas esas personas tiradas en el suelo, sin ánimos ya después de tantas horas de espera… vamos una imagen desoladora :P.

Para no desentonar, allí nos tiramos todos en el suelo a esperar a que pasara el tiempo. Tenía todavía que retirar los billetes pero yo pensaba que los billetes tenía que dártelos la chica cuando facturabas, pero resulta que no, que los sacas tú de una maquinita. Para cuando me enteré tuve que hacer una cola importante, lo que te es ser de pueblo chico. Ya con los billetes conseguí facturar, con la maleta en el peso justo y me dirigí a los controles de seguridad. Cómo a partir de allí ya no podía pasar nadie que no fuera a embarcar, tanto Andrea como yo nos despedimos de nuestras familias allí, interrumpiendo, como no, el paso a la gente que iba a los controles. Siempre pasando desapercibida.

Una vez que nos despedimos, los controles de seguridad los superamos en un periquete. Apenas revisaron nada y tampoco nos pusieron excesivos problemas. Ahora ya sólo nos quedaba esperar una hora y media delante de la puerta de embarque.

A esas horas, sobre las 5:00 yo ya estaba que me caía de sueño y lo único que quería era entrar en el avión y dormir. Cuando embarcamos, nos dimos cuenta de que no habíamos pillado los asientos juntos. Así que nos toco los dos viajes ir separadas. En este primero no cambiamos asientos porque estábamos rendidas y la verdad es que dormimos casi todo el viaje. Problema: nos perdimos el desayuno gratis. Algo que me llamo mucho la atención del vuelo, fue que ninguno de los azafatos ni azafatas hablaban español, lo que no deja de ser curioso en un vuelo que salía desde Madrid, pero lo más divertido es que Andrea y yo nos dimos cuenta de que el avión no tiene fila número 13, saltaba de las 12 a la 14, sin motivo aparente. Eso si que es llevar el … a un nivel superior.

Llegamos a Franfurt sin mayor contratiempo y nos fuimos a desayunar, que como nos habíamos perdido el desayuno gratis había que meterse algo entre pecho y espalda. El desayuno fue consistente, una taza grande de café con un muffin de chocolate grande , y me dejo una pesadez de estómago increíble. Supongo que serían los nervios.

Tras terminar de desayunar nos dimos varios paseos por la terminal hasta que nos dimos cuenta que para llegar a nuestra puerta de embarque tenías que coger un tren que te llevaba hasta otra parte del aeropuerto. Esta vez, los controles de seguridad fueron todavía más sencillos, si me apuras, puedo asegurar que apenas miraron nada. Y yo toda acojonada pensando que los controles iban a ser serios, para que después digan. Para no perder la costumbre, nos tocaba esperar varias horas antes de embarcar y del aburrimiento en el aeropuerto, porque no tenían wifi gratis tenías que pagar 8 eurazos por hora, nació este vídeo.


P.D: ¿Qué os parece mi corte de pelo?

1 comentario:

  1. Guapaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!! Aiiins, que te me has cortado el pelo, que si gafas nuevas!! Claro, te me vas a las américas a pillar cacho! Dí que sí, que hay que ir arreglá, que nunca sabes si caminando por Los Ángeles te ve un productor loco y te contrata como su nueva superestrella!!

    Me encanta tu blog, voy a seguir leyéndolo que me tengo que poner al día de tus andanzas :P

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